Buscando alternativas a la lactosa.

Inflamación, dolor abdominal, gases, náusea… Si padeces de intolerancia a la lactosa, seguro estás familiarizado con los molestos síntomas, cada vez que comes algún producto derivado de la leche. Pero, ¿qué es la lactosa? ¿Tienes que olvidarte definitivamente de consumir lácteos? Si es así, ¿hay alternativas? Sigue leyendo…

La lactosa no es más que el azúcar natural que encontramos en leche y sus derivados, como el queso, la mantequilla y el yogurt. Según la página Web MedlinePlus, producida por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, “es muy infrecuente que la intolerancia a la lactosa sea peligrosa y es muy común en los adultos. Aproximadamente 30 millones de adultos estadounidenses tienen algún grado de intolerancia a la lactosa a la edad de 20 años”. 

¿Por qué se origina la intolerancia?

Todos los animales que amamantan a sus crías, a cierta edad, sufren una disminución de lactasa, la enzima encargada de digerir la leche en el intestino delgado. Los humanos han experimentaron una alteración en sus genes que les permite digerir la lactosa. Cuando el intestino delgado no produce suficiente lactasa, se presenta la intolerancia a la lactosa.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

  • Gases.
  • Diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Inflamación abdominal.
  • Náusea.

¿Hay diferentes tipos de intolerancia?

Hay tres tipos de intolerancia a la lactosa:

Deficiencia congénita de lactasa: En muy raros casos, le ocurre a recién nacidos y los síntomas permanecen hasta eliminarse la lactosa.

Deficiencia de lactasa primaria o de aparición tardía: Se desarrolla durante los primeros años de la niñez o durante la vida adulta, producto de la disminución normal de la enzima lactasa en el intestino.

Deficiencia de lactasa secundaria: Esta carencia está frecuentemente asociada, o es secuela, de alguna enfermedad. Puede ser temporal o permanente.

¿Cómo sé si soy intolerante a la lactosa?

Solo los doctores están capacitados para determinar si eres o no intolerante a la lactosa. Existen exámenes clínicos que pueden ayudar al diagnóstico. Según el tipo de sensibilidad que tengas, es posible que debas reducir o eliminar de tu menú los productos derivados de la leche. Tu médico pudiese también recetarte tabletas con proteína lactasa, para ayudarte a digerirlos mejor.

¿Todos los derivados de la leche tienen la misma cantidad de lactosa?

Algunos productos lácteos tienen menor porcentaje de lactosa. Estos son algunos ejemplos:

  • Quesos secos bajos en lactosa como: parmesano, suizo, mozzarella y cheddar.
  • Yogurt con cultivos activos.
  • Mantequilla.
  • Productos lácteos libres de lactosa.
  • Leche baja en lactosa que contenga proteína lactasa.

¿Qué  otros alimentos pudiese consumir?

Si tu doctor determina que no puedes consumir productos lácteos, es posible que te recomiende incorporar algunos de estos alimentos:

  • Brócoli, angú (okra, quimbombó), col rizada, coles y hojas de nabo.
  • Sardinas, atún, mariscos y salmón.
  • Jugos y cereales fortificados con calcio.
  • Tofu y lecha de soya, fortificados con calcio.  
  • Almendras, frijoles secos y frijoles de soya.

Tu cuerpo puede decir que no, pero tú puedes ayudarle a decir que sí, tomando nota sobre qué alimentos estas consumiendo, y haciendo los ajustes a tu dieta recomendados por el médico. También puedes ayudar a tu cuerpo, suministrándole los nutrientes necesarios con alimentos alternativos.  

Las personas a quienes se les diagnostica intolerancia a la lactosa necesitan aprender a modificar su dieta, tanto para disminuir los molestos síntomas, como para asegurarse de consumir el calcio que su cuerpo y sus huesos necesitan. El médico puede sugerir alimentos alternativos y las porciones recomendadas.