Simplifica tu vida: Las conversaciones que nos devuelven la armonía.

Es común tener experiencias que nos causan estrés, rabia o molestia. La buena noticia es que podemos cambiar esas emociones al hablar de la situación que las generó. Aquí te comparto algunas claves, para ayudarte a tener las conversaciones necesarias y devolverte la armonía, dentro y fuera de casa.

Antes:

  1. Respira y analiza: Si es necesario, sal a caminar y toma aire fresco. Esto te ayudará a identificar qué es lo que te molesta y por qué.
  2. Define tu objetivo: Piensa o escribe qué es lo que quieres conseguir luego de hablar. Respóndete: Al final de esta conversación, quiero lograr ________ y sentirme así__________.
  3. Haz la invitación: Una vez que estés más calmado y con las ideas claras, contacta a la persona. Dos maneras de invitarla son:
    • Me gustaría conversar contigo, ¿cuándo puedes darme unos minutos?
    • Tengo una inquietud que me gustaría compartir contigo, ¿tienes unos minutos?
  4. Acuerda el lugar y la hora: Escojan un sitio tranquilo y sin distracciones, para que puedan platicar abiertamente. 

Durante:

  1. Expresa lo que sientes: Comienza la conversación por contarle al otro qué es lo que te inquieta. En lugar de acusar, siempre exprésate en primera persona, es decir, “Yo”. Usa frases como:
    • En esta situación que vivimos, yo me sentí así ______.
    • Desde el día en que esto ocurrió, he pensado ______.
    • Necesito hablar contigo sobre _______, que me inquieta.
  2. Escucha: Luego de que hayas compartido lo que sientes, es hora de escuchar al otro. Despeja tu mente, para oírlo con atención. Míralo a los ojos con respeto y no lo interrumpas.
  3. Lleguen a un acuerdo: Ya se escucharon. Ahora  es el momento de que ambos se comprometan a mejorar la situación. Prueben las siguientes preguntas. Incluso pueden escribir las respuestas, para tenerlas como referencia:
    • ¿Cómo podemos resolver esto?
    • ¿Qué nos falta?
    • ¿Cómo puedo ayudarte para que no te sientas así?
    • ¿Puedo pedirte qué tú me ayudes de esta manera?
    • ¿Qué otras opciones podemos intentar?

Después:

  1. Agradécele: Dile cuánto le agradeces por haberte permitido contarle lo que te inquietaba, y por compartir contigo lo que pensaba o sentía.
  2. Revisen cómo se sienten: Dense unos minutos más para compartir cómo se sienten y qué enseñanzas les dio esta conversación. Si así lo desean, dense la mano o un abrazo.
  3. Sigue conversando: Tener las conversaciones apropiadas es fundamental para mejorar nuestras relaciones con quienes compartimos todos los días… ¡Conversa, resuelve y sigue disfrutando de esta experiencia llamada vida!