Simplifica tu vida


La vida es un regalo exclusivo para ti… ¡Juega con intensidad!

Reconéctate con tu niño interior.

¿Recuerdas cuando estabas pequeño y gozabas cada segundo? Vivías sin preocupaciones, genuinamente, sin estrés. ¿Qué pasó? ¿A dónde se fue ese niño auténtico? Hoy te ofrezco siete ideas para reconectarte con él o ella, y vivir con más intensidad. Como dice el famoso dicho, “la vida es muy corta para no disfrutarla”.

  • Regálate una hora para jugar: Una vez al día o a la semana, desconéctate de todo, de la familia, del trabajo, y realiza aquella actividad que te encantaba hacer en tu niñez. Sal a correr, monta bicicleta, colorea, baila, ponte a cantar. Vuelve a ser el súper héroe, el bailarín o el cantante profesional que soñaste. Si tienes hijos o sobrinos, invítalos a ser parte de tu juego y rían juntos todo lo que quieran.
  • Haz que la creatividad sea parte de tu rutina: Inventa nuevas y divertidas maneras de hacer tu trabajo, llevarte con tu pareja y pasar tiempo con tus hijos. En cada actividad que realices, da lo mejor que puedas dar. Imagina que estás creando el castillo de arena más hermoso que jamás existió, y verás cómo tu estado de ánimo se mantiene positivo y tu día rinde al máximo.
  • Usa tu alegría como un antídoto: Aún hoy, cuando eres adulto, aprovecha la alegría de tu niño interior para cambiar momentos de rabia, preocupación o monotonía. Te darás cuenta como la gente a tu alrededor se contagia positivamente y el arcoíris empieza a brillar. Recuerda cómo te reías de las cosas más simples. Vale la pena reír, ¿verdad?
  • Recupera tu curiosidad: Investiga sobre algo que te apasiona, lee, mira documentales, pregunta más, conéctate con la gente que es curiosa como tú. No te conformes con lo que te ocurre a diario, sé el detective de tu vida.
  • Vuelve a intentar: Así como cuando eras pequeño, no te des por vencido hasta lograr lo que quieres. Si tienes un sueño que se truncó por alguna razón, hoy es el momento para retomarlo. Libérate del miedo de intentar nuevamente, deja ir los pensamientos pesimistas.
  • Conviértete en observador: De niño seguramente te fijabas en todo. En los colores, olores, sabores, sonidos. En cada estación, empieza a observar nuevamente. Ahora que llegó la primavera, fíjate cuáles son los árboles que primero florecen, si regresaron las aves, cuántas personas te encuentras caminando por el parque. Prueba nuevas verduras, disfruta con calma de las deliciosas cenas hechas en casa, siente el sol en tu cara, o el viento que se lleva todo y trae cosas nuevas.
  • Levántate con ilusión: Abrir los ojos cada mañana es un milagro. Cuando te despiertes, recuerda la energía con la que te levantabas de pequeño. Estabas ilusionado porque ese día era especial en la escuela, tus padres te iban a llevar a tu lugar favorito o tenías un emocionante proyecto por terminar. Recupera esa locura por vivir. Hay algo maravilloso esperando por ti, sal y disfrútalo con todo tu corazón.